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Son 17 años de devoción a Santa Bárbara

  • Desde las 7:00 de la noche del 3 de diciembre la Familia Lameda prepara todo el homenaje a su patrona. Desde el altar hasta la sopa que regalan para compartir con cada uno de los devotos que llegan al final de la calle 10 del sector Valparaíso.

Leocadia Lameda contó que primero está Dios, pero le debe a Santa Bárbara gran parte de lo que hoy posee. Su devoción inició hace 17 años cuando le pidió a la santa una casa con mucho fervor, sostuvo que afortunadamente se le presentó la oportunidad de opción de compra siendo una madre soltera con 4 muchachos.

Desde ese momento Leocadia agradecida ofreció a la santa realizarle la celebración de su día cada 4 de diciembre. Señala que la santa la ha acompañado en su trabajo, pero aseguró que “para tener hay que trabajar con mucho esfuerzo”.

Hoy en día sus hijos y nietos continúan la tradición al lado de su madre y cuando no están, le celebran a la santa desde donde se encuentren.

Lo principal que debe tener el altar es el vino, manzanas y uvas. Tampoco puede faltar, una torta con la que le cantan cumpleaños y se le reparte a todos los presentes.

La celebración para el público inicia a las 10:00 de la mañana con el reventón de los tambores a cargo de los jóvenes oriundos de Arenales “Tambor, Imagen, Sabor”, quienes con los cueros mantienen a los presentes activados en el transcurso del día y la noche.

A las 3:00 de la tarde rezan un rosario, a las 5:00 una misa y a las 7:00 de la noche le traen una serenata de mariachis.

Devotos de diversas partes del municipio como de otros estados vienen a compartir en Valparaiso porque consideran que sienten la presencia de la santa.

“Son muchos milagros que ha concedido Santa Bárbara a pesar que hay muchos que usan su imagen para la santería”, sostienen los creyentes.

 

Santa Barbara

 

 

Cada 4 de diciembre se celebra la festividad de Santa Bárbara, una virgen y mártir, que vivió los primeros tiempos de la cristiandad en el siglo III en Asia Menor y sufrió por sus creencias.

Nació en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, a principios del siglo III. Fue hija de un sátrapa de nombre Dióscoro, quien la encerró en un castillo para evitar que se casara tan joven y para evitar el proselitismo cristiano. Durante su encarcelamiento ella tenía maestros quienes le enseñaban poesía y filosofía, entre otros temas. Por esto mismo, y porque su padre estaba ausente, Bárbara se convirtió al cristianismo y mandó un mensaje a Orígenes, considerado un erudito de la iglesia Cristiana, para que fuera a educarla en esta fe.

Después de su bautizo ordenó construir una tercera ventana en su habitación, simbolizando así la Santísima Trinidad.

A su regreso Dioscoro enfurecido la obligó a renunciar a su fe. Su martirio fue el mismo que el de San Vicente: fue atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes y quemada con hierros candentes. Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al tribunal, donde el juez dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre fue quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también.

 

Texto y Foto: Cortesía.-

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