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La Madre Carmen Rendiles y su presencia en Aregue

Gerardo Pérez González.-

Fotos: Gilberto Suárez/Archivo

Carmen Elena Rendiles Martínez  fue una caraqueña nacida el  11 de agosto de 1903 y  murió el  9 de mayo de 1977. Fundadora de la Congregación de Siervas de Jesús de Venezuela, y a quien se le abrió causa para su canonización en 1995, en vista de sus virtudes cristianas y su santidad como mujer

Hoy 16 de junio la Madre Carmen ostentará el título de Beata otorgado por la Iglesia católica romana​,  luego que en un proceso científico llevado a cabo por la propia Iglesia, se comprobó un milagro que se le atribuye, y que sucedió en 2003. Durante esa etapa teólogos y cardenales atribuyeron a causas inexplicables para la ciencia la curación del brazo de la médico cirujana Trinette Durán de Branger, quien había recibido una descarga eléctrica que afectó la movilidad de su brazo derecho y curo sin dejar ninguna secuela física. Ella será la tercera beata venezolana.

La Madre Carmen Rendiles dejó dos hechos de presencia en tierras torrenses, uno es un accidente automovilístico en los años sesenta en la antigua carretera Carora-Barquisimeto donde resultó lesionada, y el segundo, su presencia apostólica y misionera en la población de Aregue, por ello existen testimonios presentes de su vida en estas tierras.

El padre  Pascual Vivas, quien fuera por muchos años el párroco del Santuario de la Chiquinquirá de Aregue y quien es el artífice de la presencia de la Madre Carmen Rendiles en Torres,  nos dijo que “buscaba unas hermanitas religiosas para atender Aregue, fui hasta Medellín y Bogotá en Colombia y las vine a conseguir en Caracas, varios encuentros hasta que se establecieron la congregación de las Siervas de Jesús en Aregue”.

Recuerda que la Hermana Carmen iba siempre a visitar a sus hijas al pueblo de Aregue, y de allí  se llevó unas muchachas para la congregación. “Ellas trabajaban en atención social y allí se mantuvieron hasta que me cambiaron a párroco en la Coromoto de Carora en 1972. Luego me sustituyó el padre  Quose, que no tuvo el empeño de mantener esa obra en la comunidad”.

Recuerdo vivo

Nos dice el Padre Vivas que “recuerdo mucho que en una oportunidad la Madre Carmen estaba en la misa en la iglesia vieja, y ella con sus limitaciones físicas se levantó y se fue al suelo. Se golpeó tan fuerte que trono el templo, todos corrieron a socorrerla rápidamente, esto porque ella no tenía mucho movimiento motriz en sus extremidades”.

La cataloga como una santa mujer. “En Aregue en sus visitas duraban de 8 a 15 días.  La Madre trasmitía algo especial con mirarla ella era paz, calma, fíjense que ella creo que duró de Madre General hasta su muerte. Nadie la sustituía.  Fue en vida una santa, con tanta paciencia,  sentía una devoción especial por la Chiquinquirá de Aregue, por ello en tiempos de fiestas traía otras monjitas desde Caracas para ayudar en la parroquia y en los actividades religiosas”.

Otro testimonio importante no los aporta Ramón Castillo, quien fuera sacristán, organista y cantante en el Santuario de Aregue y muy emocionado nos narra sus vivencias “Las Siervitas de Jesús, como se les decían las trajo el Padre Vivas,  porque eran una necesidad para Aregue. A él lo ayudó mucho en conseguirlas la Hermana María Curiel. Ellas primero estuvieron en Río Claro y cuando erraron allá, se vinieron para Aregue. La primera que vino fue la Hermana María Josefina, y el Padre Vivas y María Curiel hablaron con la Madre Carmen Rendiles en 1967. Recuerdo que pasaba por aquí cuando venía de los andes y duraba unos días en el pueblo”.

Con la emotividad de sus palabras, Ramón Castillo expresa que en su memoria está vivo el recuerdo, porque era una mujer no muy alta, “más bien se veía pequeña porque le  faltaba un brazo y tenía una pierna que no le funcionaba bien y tenía dificultades para caminar. Era amante de la Chiquinquirá de Aregue”.

La Madre tenía primero una idea de una escuela de oficios, como secretariado, manualidades, costura,  repostería, tanto que hasta el permiso del funcionamiento del Ministerio de Educación consiguió. “Fíjense que yo mismo les hice entrega de toda la vestimenta y todo lo del altar a las hermanitas de la congregación como fueron María Josefina, Bernardita y otras que no recuerdo ahora”, cuenta Castillo.

Explica que llegaron el 25 de julio de 1968 a Aregue, “y la Madre Carmen vino posteriormente a la toma de posesión donde vino estuvo Monseñor Benítez y el Vicario de Carora, el Padre Alfonso Delgado”.

Castillo tenía contacto con esas religiosas” y aunque no es fácil entrar a sus casas por lo estricto de ellas, yo era el que les hacía los arreglos cuando necesitaban de mi. Les digo que esas monjitas eran puro amor”.

A la Madre Carmen la recuerda siempre Ramón Castillo, tanto que conserva esta estampa y oración del Monseñor Rincón Bonilla para ella.  “Fue cariñosa y popular. Mis recuerdos son cuando yo aún era muy joven apenas tenía 21 años y ella me aconsejaba”, dice con nostálgia.

La escuela o academia que crearon en Aregue empezó entre el año 68-69 con 36 muchachas y solo terminaron 5. “La gente no sabe valorar y duro aproximadamente hasta 1973. Con las Siervas de Jesús se fueron tres aregueñas, solamente permanece actualmente Elides Villanueva –hija del recordado Adrián  y María de Villanueva–.   Ellas también trabajaban en la catequesis y visitaban los pueblos cercanos los días sábados. No puedo olvidar que mi matrimonio me lo tocó la Madre María de San José, superiora para ese entonces de la Congregación”.

Les digo con testimonio que la Madre Carmen Rendiles era una mujer de oración y sentía una admiración especial al Santísimo Sacramento, porque la veía en sus visitas al pueblo, ciento una alegría inmensa saber que está en los altares una santa mujer que yo conocí y Aregue la admiró”, término señalando.

De interés

  • Este sábado miles de feligreses venezolanos asistirán al Estadio de Béisbol de la UCV para celebrar la ceremonia de beatificación de la Madre Carmen Rendiles. Luego de varios meses de preparativos, la Conferencia Episcopal Venezolana y la Congregación Siervas de Jesús de Venezuela, junto a cientos de colaboradores y entusiastas de la causa, ceremonia presidida por un enviado especial del papa Francisco.

 

Informacion webdiarioelcaroreno

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