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A Viva Voz

05/09/2019

Qué esperar de este régimen que se hace llamar bolivariano. Dijo el Libertador una frase que a cada momento repetía Hugo Chávez y resulta lapidaria para el régimen: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”… ¿Se cumple hoy día este precepto bolivariano? ¿Pueden llamarse bolivariano quien viola la definición del Libertador sobre la mejor forma de gobierno? Es por eso que a cada rato repito, con absoluta propiedad, que todo lo que escupen los chavistas, les cae. Y ¿por qué les cae? Veamos. Una bonanza petrolera que de chiripa favoreció al gobierno de Chávez, hizo posible ese festín de corrupción que nos llevó a la ruina. Tras una “inversión” de 100 mil Millones de dólares y un decreto de emergencia eléctrica, hoy tenemos un sistema de electricidad vulnerada, inestable, que cada vez funciona peor; pero a la par creo la figura corrupta de los bolichicos, ninguno de los cuales está preso. Es tal el desastre que hoy vemos, y que desesperanzados  asumimos que vamos como el cangrejo, al percatarnos día a día que los apagones son más continuos y prolongados. Ni la intocable capital de la República ahora se escapa de esta ineficiencia que comenzó en marzo y aún persiste. Pero además del paupérrimo servicio eléctrico, está también el gas. Hubo una vez cuando se llamaba a las concesionarias de este servicio, se pedía la bombona y al cabo de unos días te las llevaban a tu casa. Las fulanas expropiaciones crearon negocios paralelos burocráticos aprovechándose de la escasez causada por la ineficiencia, y hoy día se paga por una bombona hasta 10 veces más que su valor establecido. Diera la impresión que se toman estas decisiones ex profeso, como el caso de Agroisleña convertida en Agropatria, que dio paso a unas mafias que se enriquecen y comparten las tajadas con quienes establecen las reglas. Vayamos al agua. Un amigo me cuenta que vivió en la zona centro de Carora hasta mediados de 1997, tiempo durante el cual nunca le faltó agua salvo contadas excepciones. Un año después llegó la fulana “revolución” al poder, y con ella el deslave de todos los servicios públicos. No puede haber felicidad en medio de semejante catástrofe. Si en realidad esta república fuese como señala la constitución bolivariana, sus gobernantes deberían renunciar aunque sea por pena. Porque pena es la que estamos dando ante el mundo, no el pueblo amontonado en las fronteras de los países vecinos buscando una felicidad que aquí les niegan, sino los apoltronados en torno al régimen, que no tendrán cara que darle a sus afines ideológicos cuando se hable de la “felicidad” que produce el socialismo.  

PREGONADAS

Los empleados públicos deben estas muy “felices” con lo que ganan. Ayer, cuando se celebraba su día, fue convocada una rueda de prensa para posteriormente marchar en protesta. No fueron más de 10, había más periodistas que funcionarios de la administración pública en la Casa del Educador. Después no se quejen y sigan siendo “felices”. Por cierto, un sector de la administración pública que debe estar brincando una pata son los trabajadores municipales. Ayer se hicieron acreedores del bono 450 años de Carora que, según me cuentan, no les alcanza ni para un cartón de huevo. Ojala no se indigesten luego de los bacanales que se van a dar tras llenar las neveras de delicateses. 

El Muchacho llorón volvió a hacer una de las suyas. Sucedió el pasado fin de semana en medio de una gira con el exalcalde de Iribarren, Alfredo Ramos. Picado por el éxito de la visita a Curarigua, inconsultamente cambió de planes y se llevó al dirigente de Causa R hacia San Pedro y Jabón, donde salió con las tablas en la cabeza. En esa zona fría torrense nadie los esperaba, pensaba a lo mejor el Llorón que con su sola presencia bastaba y los de las parroquias Torres y Lara iban a salir en masa. Pero no fue así, nadie salió; me imagino porque poco lo conocen. Cuando decidieron bajar a la Pastora ya era tarde y la gente se había marchado. Mala impresión debe haber dejado el muchacho.

Los 450 años de Carora ha dado para todo. Todos pretenden recibir de esta celebración, pero nadie le da nada a la ciudad. Montan un desfile de modo, por los 450 años; un templete, también por los 450 años; un festival gastronómico igual por la Carora aniversaria. Y no faltará quien se ponga a vender cambures en la plaza Lara o Chío, en honor a la ciudad y sus 450 años. ¡Qué vaina con el oportunismo!   

Informacion webdiarioelcaroreno

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