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Reparar la casa en Navidad es parte de la historia

Yóselin Álvarez

Fotos: Mario Sosa

En Navidad Carora se viste de fiesta y se engalana con su mejor ambiente, es época de sabor y festejo, de reunión y encuentros, de calidez y felicidad. Como parte de las tantas tradiciones realizadas en nuestro país, pintar y reparar la casa era una de las más importantes, que hacía sentir esta época más emocionante. 

Resultaba muy común ver a familias completas emocionadas en la compra de los materiales para la reparación de sus casas, muchas se habían preparado todo el año para estos días festivos en los que no solo se vestían los integrantes de la familias sino que se le daba una “manita de gato” a la fachada de la casa en cuanto a frisos y pintura.

Pero debido a la crisis tan difícil que atraviesa el país en la actualidad, y la pérdida del valor adquisitivo del salario de los venezolanos, esta es otra de las tradiciones que quedaron como parte del pasado, pues quien logra reunir algo de dinero deberá priorizar sus necesidades, y en este caso decidir comprar la comida o destinarlo para la salud.

Para los albañiles esta época era de mucho trabajo, quienes realizan esta ardua tarea descansar no era opción pues diariamente debían reparar las casas de los caroreños que ya los habían contratado con anterioridad. Actualmente estos expertos en materia de albañilería deben correr con suerte para que alguien solicite sus servicios.

Realizamos un recorrido por la ciudad con la finalidad de encontrar quienes estén dándose el lujo de realizar trabajos a sus viviendas. Lamentablemente son muy pocas las familias que lograron darle un cariño al frente de sus casas.

Conversamos con Donny Vásquez, trabajador de albañilería que se encontraba en una de las calles de la ciudad, realizando la reparación de una fachada. Este manifestó que la situación país ha convertido este trabajo en una difícil tarea debido a que son muy pocas las familias quienes cuentan con los recursos para hacer las reparaciones.

“En años anteriores a estas alturas ya teníamos contratos para reparar cuatro casas por lo menos, sin embargo hoy esta es la primera casa que estamos reparando, y eso porque su dueño fue comparando los materiales poco a poco”.

Comentó que los trabajos eran mucho y la mano de obra resultaba muy económica. “Hoy en verdad nosotros nos adaptamos a los costos de nuestras necesidades y dependiendo de eso es que cobramos nuestro trabajos, igual dependiendo de los días que se alarguen las reparaciones porque el dinero se devalúa”.

Expresa que el solo costo de u saco de cemento y de un saco de calpara frisar una fachada, oscila en 400 mil bolívares cada uno.

Manifestó que con el pasar de los días resulta más difícil el trabajo de albañilería ya que para solo un parcho se necesitaran por encima de un millón quinientos mil bolívares, que para la mayoría de las familias resulta imposible debido a la devaluación existente en el país.

Monseñor Ubaldo Santana compartió con los periodistas

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