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A Viva Voz

11/12/2019

Estamos por cerrar el 2019 y el gobierno se aferra al sempiterno clisé decembrino: “Navidades felices”. En los albores de la Nochebuena y el Año nuevo, se jactan en decir que serán bien felices, pero en muchos hogares no se podrán elaborar las tradicionales hallacas o comerse un exquisito pan de jamón. Van a ser tan felices, que ya tenemos dos muertes producto del consumo de ese brebaje etílico que se ha hecho popular en revolución, y se vende abiertamente y sin control alguno en cualquier casa de vecindad. Ante los eventuales cambios que reclama el país, el chavismo-madurismo optó por  resistir, poniendo en práctica dos de sus políticas más eficaces: La represión feroz y la total falta de sensibilidad ante la tragedia que vive la gran mayoría de la población, y aún así esperan que la pasemos felices. En Carora se avizoran navidades más graves. Gas no hay, gasolina se consigue tras dramáticas colas, la electricidad es cada vez más intermitente, y el agua, ¡hay el agua!, dice el inútil alcalde que nos preparemos para cuatro días sin ese indispensable recurso para la vida, porque dizque van a hacer unas reparaciones. ¿No se ha dado cuenta el sujeto este que llevamos tres semanas sin agua, y los cisterneros cobrando 100 mil bolívares por tanque de mil litros? Es la indolencia en pasta, el cinismo más descarado, eso de intentar “vender” unas “navidades felices” con tal cúmulo de problemas, y poniendo en la Plaza Lara un payaso y un pintacaritas para los niños. Y en medio de tanta tristeza y desilusión tampoco podrás viajar, en vista que más de 18 estados presentan problemas de suministros de gasolina, incluyendo a Caracas. Y mientras todo esto ocurre, en nuestras “narices”, ¿dónde está metida la oposición? Este fin de semana en la llamada Comuna Hermes Chávez (centro), se denunció un fraude electoral, cuando adeptos al régimen rojo-rojito convocaron unos comicios al que acudieron tan pocos que se podían contar con los dedos de la mano; aún así, se autoproclamaron tras lo cual se armó la sampablera. Simultáneamente en el sector Egidio Montesinos, el colega Édgar Vásquez, el popular Pájaro, le dio tremenda pela al concejal Yasmil Barrios en elecciones comunales. Exigimos explicaciones: ¿Dónde estaban los líderes frentistas que no acompañan a los vecinos en sus luchas? Sabemos dónde estaban todo este año de muchas promesas y escasos resultados. Quizás fraguando zancadillas y pases de factura, o tal vez “cuadrando” planchas de las elecciones que de seguro han de venir en el 2020. Vive la dirigencia opositora en una constante pelea interna, hoy más aún, luego que Calderón Berti destapó la olla y el portal Armando.info puso la sazón. Al contrario de lo que dice el refrán, preferimos mirar la pajita en nuestro ojo en lugar de la inmensa viga en el ojo ajeno. Lo decimos porque el chavismo-madurismo es una fábrica de corruptos. Basta recordar estas navidades de tanta escasez, el espantoso caso de Pdval, cuando aparecieron 100 mil toneladas de alimentos podridos y toda la dirigencia chavista, en bloque, impidió que se investigara y castigara a los responsables.

PREGONADAS

Ocurrió a las puertas del edificio municipal local, en medio de una rueda de prensa. Un grupo de “abuelitos” se le acercó a Édgar Carrasco para exigirle la cancelación de la limpieza del gimnasio cubierto El Pentágono. “El Ciego Nieves nos mandó a limpiarlo”, esgrimieron los “viejitos” como contrato. Carrasco balbuceo, no consiguió respuesta y tampoco certificó el servicio “contratado” por el Ciego. “Díganle a Nieves que venga a hablar conmigo”, se limitó a decir. 

Por eso estamos como estamos. Causó mucha extrañeza que durante el acto opositor del pasado sábado en la Casa del Educador, no asistieran ninguna representación adeca. Indagando aquí y allá conocimos que los teolinderos locales aún no terminan de asimilar al cantor Orlando Fernández Medina como uno de sus aliados, aun cuando OFM  este mismo año, cruzó el umbral de la casa de Don Isaías en actitud reconciliadora. Doña Teo debería hacer suyo el refrán: “Lo cortés no quita lo valiente”.

¿Qué ocurre, acaso las bombas se han convertido en “tetas” a repartir en medio de tanta mamazón? Si la cosa no es así, ¿qué explicación tiene que ahora el 95% de las estaciones de servicios las custodian uniformados del ejército y no de la Guardia Nacional que es el órgano a quien le compete? A la GNB apenas le dejaron la de la Torres entre Ramón Pompilio y Sucre, en tanto la de la entrada a Río Tocuyo, quedó en manos de la Policía Nacional. Que alguien explique qué significado tiene esa repartición de “tetas”.

Informacion webdiarioelcaroreno

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