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A viva voz

PREGONADAS
Me disculpan si distraigo un poco su tiempo para aclarar algunos conceptos que mueven al periodismo, luego que, al parecer, un abogado de caja de cereales que nadie conoce y por consiguiente no me voy a prestar para promoverlo, me aludió por un selecto grupo de “dirigentes” opositores.

Eso sí, preciso que al fulano abogadito que ostentan un rimbombante cargo en la estructura de AD en Trinidad Samuel, lo invité a participar en el grupo de El Caroreño para que sustentara sus apreciaciones libremente, y solo duró dos segundos porque prefirió huir y refugiarse en el chat donde activan los inútiles, aquellos que solo hacen política en redes sociales, pero ni de vaina patean calle o enfrentan directamente a sus adversarios políticos.

En el chat de El Caroreño tienen la oportunidad para hacerlo, puesto que cohabitan Tirios y Troyanos, pero prefieren esconderse cual ratas de albañales.

Vamos a lo nuestro. Por delegación, según la Ley Especial de Ejercicio del Periodismo, aprobada el 4 de agosto de 1972 por el extinto Congreso Nacional, los periodistas estamos llamados legalmente a ser garantes del artículo 57 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, tanto por derecho como por deber ciudadano. Por esa razón, somos preservadores de ese derecho e investidos de ese deber, y para ello nos valemos por cualquier medio, de acuerdo a nuestras exiguas posibilidades, de informar a un colectivo deseoso de estar informado oportunamente.

Por esa razón nació el chat, que no reviste ningún fin económico; por tanto, no es un capricho, ni mucho menos un lujo para lucirse, como dijo el abogadito, sino el acatamiento a un mandato constitucional.

A la par de la Ley de Ejercicio del Periodismo está el Código de Ética, aprobado el 5 de septiembre de 1973, todo lo cual dio cuerpo a una lucha de años por la colegiación del gremio periodístico. Nació así el Colegio Nacional de Periodistas y su primer presidente fue el caroreño Héctor Mujica, cuyos principios, el del código, podemos resumirlo en verdad, objetividad y equilibrio informativo. Menos mal que el abogadito de caja de cereales reconoció que cumplí con el primero, la verdad, porque no desmintió la presencia de Roberto Sánchez Fortoul en Carora y el motivo de su visita que ampliamente expusimos en la anterior entrega de Pregonadas.

Sobre el equilibrio debo decir que intentamos darle curso permitiendo la presencia de distintas corrientes, no obstante haciendo la salvedad que el anonimato lo prohíbe la propia constitución. Pero en cuanto a la objetividad, eso sigue siendo parte de un intenso debate dentro del gremio periodístico que ha trascendido a la opinión pública en general; por una parte, por lo difícil que resulta esconder el corazoncito de cada quien, y por aquello que bien reflejó en momentos de angustia en pleno proceso independista la caroreña Concepción Perera Álvarez: “Cuando la Patria perece, vacilar es traicionar”.

Así que, espero que este abogadito de pacotilla entienda que los periodistas, a diferencia de los jurisconsultos como él, cumplimos con un deber sagrado por delegación constitucional, y no tenemos un cartelito en las puertas de nuestras oficinas con las tarifas por cobro de honorarios.
Por cierto, son muchas las cosas que pasan en Carora que muchos de los “dirigentes” que cohabitan en el Frente Amplio Torres no denuncian.

Cuando estuvo más ruda la escasez de gasolina, la distribución se dirigía desde el coso municipal. Trascendieron muchos chanchullos, sin embargo a nadie de ese grupo de “taloneros de hamacas” se les escuchó denunciando nada. ¿Acaso no sabían que por Nazareth se conseguía combustible a cambio de “especias”? O ¿Será que desconocen cómo se está llenando el buche una dirigente rojita con los productos de las bolsas clap procedentes del vecino estado Trujillo? Lo que pasa es que ellos desean que los periodistas les hagamos el trabajo sucio, mientras ellos cohabitan con el poder. Que cosas ¿no?

Luego de todas estas peroratas, espero que la dirigencia local opositora del Frente Amplio reflexione, dé la cara y dirima posiciones y diferencias con sus adversarios políticos por cualquiera de los medios que escojan, para lo cual como siempre estamos a la orden. Eso debería ser el deber ser y no un formulismo, en lugar de esperar el día cuando se discuta el reparto de postulaciones a cuerpos deliberantes. La colectividad que no los conocen, pero que sin embargo rechaza a este régimen y se muestra desesperanzada por la situación reinante, está deseosa de escucharlos y leerlos, y saber qué tienen en la bola antes de avalar si suben o no a la lomita.

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