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EL CAROREÑO 2.0

A 20 años de su primera edición

Tal día como hoy del año 2000, vio la luz por primera vez EL CAROREÑO. Constituyó todo un esfuerzo editorial que buscaba darle continuidad a un legado de 100 años. Tras la fundación de EL IMPULSO en 1904 y la toma de ese testigo por EL DIARIO en 1919, EL CAROREÑO asume el compromiso de esa herencia en el 2000, con el firme propósito de perpetuar esa extraña circunstancia nunca vista en Venezuela, la simbiosis de sus intelectuales y hacedores de cultura en medio de un pequeño y bucólico pueblo que exhibe la inimaginable proeza de contar con un medio impreso de aparición diaria por más de un siglo.

Esta loable intención editorial, como es del conocimiento general, puesto que la desgracia de Venezuela es la comidilla de todo el mundo, sucumbió como todo en el país víctima de un desgobierno que paulatinamente ha impuesto como forma de dominio público el de “tierra arrasada”, para que a su paso nada surja y todo se supedite a una dependencia absurda y vasalla ante aquellos que ostentan poder.

EL CAROREÑO, como muchos otros medios independientes, no se doblegó a las pretensiones hegemónicas de un régimen que con sínica brutalidad y alevosía atentó hasta contra ellos mismos al arruinar nuestra “gallinita de los huevos de oro”, vale decir PDVSA. Entendió esta casa editora, e hizo de ello un compromiso, no darse por vencidos y continuar al lado de un pueblo cundido de necesidades. Se reinventó y hoy sigue siendo garante de ese derecho constitucional de informar y voceros de los que no tienen voz.
Pero además EL CAROREÑO, como muchos otros medios de comunicación en horas tan menguadas para el país, viene asumiendo con significativo riesgo la función de órgano contralor y vocero de las inquietudes de un colectivo marcado por la desidia e inoperancia de un gobierno autoritario, que ha hecho de los servicios públicos un desastre y atenta criminalmente contra la calidad de vida de los venezolanos, y muy particularmente de los torrenses.

Es por esa razón que nos reinventamos en esta era digital, y decididamente acompañamos desde nuestras trincheras en las redes sociales a los caroreños y todos aquellos que luchan por una Venezuela mejor.

Sirvan estas palabras para brindarles justo reconocimiento a este grupo de jóvenes profesionales que marchan a la vanguardia de esta empresa que con exiguas posibilidades sigue siendo un suceso editorial, quienes sin mayores pretensiones económicas y agobiados por esas mismas estrecheces que nos arropa a todos, salen a la calle en busca de la noticia. Para ellos: Mario, Mariángel, Yóselin, Valentina, Ygnacio, Anthony, nuestro agradecimiento.

Ojalá, más pronto que tarde, las ediciones impresas de EL CAROREÑO se reencuentren con sus lectores, en un país llenos de libertades, en el que el poder del ciudadano y el valor de la palabra, propias de las democracias, estén por encima del autoritarismo.

Editorial

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