en , , , ,

Carora y el particular “método científico” de hacer cultura

Juan José Herrera A.

“Técnica quirúrgica para la extracción de los terceros molares inferiores incluidos”. Universidad de Los Andes, Facultad de Odontología. Tesis de grado.

“El Mestizo Pardo Suizo Caroreño como base para un futuro tipo de ganado”. Universidad Central de Venezuela, Facultad de Veterinaria. Tesis de grado.

“Se reúnen un tenor, un bajo, dos sopranos, una contralto y otro bajo que funge de director en una sala de estudios de un colegio de niñas en Carora”.

“En Carora igualmente se reúnen un grupo de niños para tocar música clásica”.

“Ensayo al principio con 11 personas de música clásica en un sótano de la ciudad de Caracas”.

“Comienzo con 5 a 6 litros de leche diarios promedio por vaca en fincas de Carora”.

Si de inmediato no desarrollo estas ideas dirán que se trata de locuras que a alguien se les ocurrieron, y divaga el pobrecito sin saber qué decir al respecto. Pero no es el caso.

Estos enunciados encubren a personajes muy vinculados a Carora, que tenían una visión estratégica que, en su desarrollo, permitieron obtener como resultado un rotundo éxito en cada una de sus actividades. No solo por la trascendencia alcanzada en el campo en que se desenvolvieron, sino también por el legado para más de una generación. Y para señales adicionales de asombro, el método utilizado para alcanzar esos resultados fue similar.

Hablemos entonces de los protagonistas, del método, de los resultados.

En un bosquejo preliminar identificaré a dos personas que tuvieron que ver con el primigenio desarrollo cultural, con forma y método, de la provincia venezolana. Se trata de Domingo Antonio Perera Riera y de Juan Martínez Herrera, odontólogos. De Carora el primero y caraqueño el segundo, pero que terminaron pasando del cuidado de la boca y sus molares, al cuidado de la cultura y sus protagonistas. Fundadores de la destacada y prolífica Casa de la Cultura de Carora y de sus movimientos generacionales que le han sucedido.

Domingo Antonio Perera Riera

El otro quehacer cultural y sublime al cual me referiré es al increíble logro obtenido por la iniciativa denominada “El Sistema”, de manos de José Antonio Abreu, movimiento de coros y orquestas juveniles y muchas otras manifestaciones culturales, en el que Carora igualmente participa como uno de los iniciadores de esta inquietud, y de apoyo sin igual a los logros que está obteniendo ese movimiento en la Casa de la Cultura de esta ciudad.

Juan Martínez Herrera

Igualmente, forma parte de la cultura del ser humano, el esfuerzo por cambiar a otro ser vivo para obtener de él alimento y sustento. Para quien se dedica con amor sublime a criar una raza de ganado que parte de unos pocos litros diarios de leche, y alcanza hoy cerca de diez veces esa cantidad, es beneficio nutricional para toda la población. Hay muchos protagonistas que nombrar en este original esfuerzo, pero quizá los más destacados fueron Ramón Herrera y sus hijos Teodoro y Carlos, además de varias familias de ganaderos emprendedores y trabajadores incansables como lo fueron los Riera, los Oropeza y los Álvarez, todas familias honorables y tesoneras de la ciudad de Carora, en el estado Lara. Pero ellos no estaban solos, los acompañaron en todo el esfuerzo titánico de hacer una raza de ganado los tenaces veterinarios Humberto Ramírez Daza, Diego Jesús Herrera y Pelayo Villanova, entre otros. Además, fue invaluable la ayuda recibida de los ordeñadores, quienes acariciaban a las vacas cuando no “se ponían”, relajación necesaria para dar su leche. Todos los encargados de corrales, jornaleros y sus mujeres diseminados regularmente por las fincas del municipio, se esforzaron por obtener resultados tangibles de su labor. Todos ellos contribuyeron en un propósito similar a los otros movimientos nombrados: la búsqueda de la excelencia.


Ramón Herrera Oropeza

Describamos pues, las iniciativas; pero enmarcadas en el método que utilizaron los protagonistas y veamos de esta forma sus similitudes en la estrategia utilizada, para concluir luego con los alcances logrados y su trascendencia impecable que hoy se palpa con resultados tangibles y extraordinarios, en la excelencia cultural de este grupo de hombres y mujeres que moldearon las generaciones que les siguieron.

Antes, quiero comentar que una de las características que ostentan los líderes que comandan a sus pares en sus luchas de las ideas, no es solo la perseverancia, o tesón, como fuerza motora que los mueve, sino que su método, plan, o guía a veces solo existen en sus cabezas y raciocinio. Al comienzo casi siempre es así: intuyen y sueñan con el éxito, difuso al principio, pero perfilado, claro y maduro al final de sus quehaceres. Los resultados así lo demuestran.

En otras oportunidades- o después con la madurez de los movimientos en cuestión- se crean lineamientos que inclusive llegan a ser técnicos, estratificados y de fácil seguimiento por su forma secuencial, emulando al propio “método científico”, utilizado por investigadores en universidades y otros institutos dedicados a la ciencia. Se siguen esos métodos, aunque parezcan inicialmente de “intuición personal”.

A manera de que nos sirva de guía en este ensayo, voy a referirme a estos movimientos de la cultura de los seres humanos que mencioné anteriormente, siguiendo un excelente patrón expuesto por Marshall Marcus, un hombre muy ligado al movimiento musical inglés, expuesto en una conferencia que trató sobre los valores y metodología aplicados por “El Sistema”. Explicaba Marcus que, según su opinión personal, en base a un seguimiento desde los años 70 como partícipe del inicio de ese movimiento, y ahora con iniciativas similares que se aplican en todo el Reino Unido y muchos otros países, destacaba en sus ideas lo que él llamó “un método original”, en una conferencia que dio ante un auditorium en la ciudad de Birmingham, Inglaterra. Según él, hay un patrón que describe y guía este movimiento, y que me permito extrapolar para describir las características de las otras iniciativas nombradas aquí (en una de las páginas de Internet se comenta que “ His blog currently focuses mainly on El Sistema comment, and has been accessed by people in over 100 countries”.

Lo que voy a exponer se aplica por igual a nuestro escenario cultural local de Carora, pero con su trascendencia no solo en todo el ámbito nacional, sino también en términos globales pues la influencia llega y llegará a donde hay cultura humana, por decir lo menos.

Describe Marcus que este patrón sobre los valores y metodología de El Sistema van por el siguiente camino, similares en mí parecer al utilizado por nuestros otros ejemplos.

Enfatizan:

 · La imagen. · El alcance. · La difusión.

Que llevan a:

· Focalizarlo en el cambio social. · Para la búsqueda de la excelencia.

Caso 1.-Casa de la Cultura de Carora.

Domingo Perera y Juan Martínez comenzaron con ideas distintas, pero inevitablemente convergentes en el transcurso de sus caminos. Juan, con su formación musical fundamentalmente en la música coral como integrante del excelso Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, viene a Carora ya casado con una colega oriunda de esta ciudad, Teresita Yépez, quien lo acompaña como nunca había visto yo a una compañera, no de esposa o solamente madre de los “musiquitos” (hoy casi mejor que sus padres), sino de estar a su lado en su obsesión: la música y la cultura como factor profundo de cambio social. A eso se dedicó desde que llegó a nuestra Carora.

La Casa de la Cultura, en unión a Domingo, fue su obra. Allí se creó el Orfeón Carora, grupos de teatro, orquestas juveniles, pero sobre todo infantiles, entre muchos otros movimientos. Fueron todos de naturaleza incluyente, y como dice Marcus: “sin miedo a quedar mal”, lo cual le da una espontaneidad al talento necesario para la creación de grandes obras (Luis José Oropeza en su reciente libro desarrolla muy bien esta idea referida a la libertad de las iniciativas sin cortapisas). Las intenciones de inclusión de Juan le permitieron dar cabida a profesores que venían de Chile (huyendo de lo que huimos nosotros hoy), con experiencia en movimientos similares en su país, como lo fueron Sergio Miranda, Pedro Vargas y Hernán Jerez, quienes se incorporaron a la idea con absoluta dedicación en unión a todas sus familias; y como si fuera poco, le dieron forma al movimiento musical clásico infantil por vez primera en Venezuela. Nuestro querido Orfeón, debutante en el Centro Lara de Carora en el año 1.963, todavía canta como en sus inicios, con una presentación reciente que incorporó a sus viejos integrantes.

A la fecha del año 2.015, se atienden en esta Casa cerca de 2.800 niños solo en el área musical, además de cientos en diferentes actividades culturales, como el ballet o la pintura (en el 2.020 ya van más de 6.000 que se involucran, incluyendo visitas a escuelas). Pero lo maravilloso de estas iniciativas es que se acercan todas a las comunidades del entorno cercano sin ningún tipo de discriminaciones sociales, e increíblemente “aunque no muestren inicialmente ningún talento”, pero sí, una “alegría para tocar”, como lo dijera sobre las orquestas de El Sistema, Sir Simon Rattle, director de la prestigiosa Filarmónica de Berlín, reconocida por muchos como la mejor del mundo.

Casa de la Cultura Juan Martínez Herrera

Existe anexo a esta Casa, un teatro que lleva por nombre “Alirio Díaz”, nuestro insigne maestro de la guitarra que llegó a actuaciones sublimes en los mejores escenarios del planeta. Un hombre de un caserío aledaño a Carora, quien tocó por ejemplo en concierto íntimo a la Reina de Inglaterra, y a muchísimas audiencias mundiales. La persona que logró la construcción de este teatro fue Domingo Perera cuando fue Gobernador del Estado Lara, con previa donación del terreno por parte del anterior gobernador Said Padua. El escenario lo diseñó Juan y es de dimensiones no comunes en teatros de esta envergadura en la provincia venezolana. Recuerdo que Domingo se fajó también en las exigencias de las butacas; “debo caber yo cómodamente”, decía, un hombre fornido como muchos coterráneos de Carora.

Quisiera hacer un pequeño paréntesis para mencionar que lo que escribo lo viví personalmente. En Carora, junto a Cécil y Pablo Álvarez, acompañamos a Domingo y a Juan en miles de sus peripecias, trabajando duro junto a nuestro grupo del Interact Club de Carora, grupo de jóvenes del movimiento Rotario Internacional. También en nuestra finca con mis tíos Carlos y Teodoro acompañando al ganado raza Carora, y finalmente con mi profesor de economía que inusualmente dedicó especial atención al grupo de 2do. año de carrera de esa época en la UCAB, el inmensamente talentoso José Antonio Abreu.

Hecho el comentario, continúo con el movimiento cultural de Carora. Siempre pensé que Domingo era en buena forma un ejecutor de algunas de las ideas de Juan. Éste, querrequerre más de las veces, como la vez que le tiró un zapato a la cuerda de los bajos cuando cometieron un error en un ensayo del orfeón, o su negativa a recibir “ni un bolívar” del gobierno de turno. Pero Domingo, estratega y de igual visión futurista, simplemente se entendía con el licenciado Cécil para llevar a cabo proyectos, como por ejemplo la grabación de un disco de Don Pío Alvarado, el Roble de Curarigua, cantautor de preciosa e inocente música de pueblo, con el presupuesto remanente de la Casa que era de solo Bs. 1.200.000 bolívares (de los viejos). Al enterarse Juan, increpó a los actores hasta que quiso, pero Domingo y Cécil, impávidos, llevaron a feliz término la idea.

Muchos fuimos los que nos arrimamos a este movimiento de la Casa de la Cultura: Chaul, los morochos Álvarez, William Ávila, Gerardo y Jesús Castillo, Pablito Arapé, Mario Herrera, Tamakún, Orlando Riera, el Bautista, Euclides, Luis Riera, entre muchos otros. El grupo ayudó además en la organización y logística del llamado “Reencuentro de Carora”, en 1965, de donde comienza esta actividad cultural formalmente, acompañados con sus visitantes coterráneos que vinieron de todas partes del país.

Pero Domingo Antonio tenía otros planes. Su sensibilidad y cariño por todo el pueblo no solo de Carora, sino de todo el municipio, y más tarde del “estado musical de Venezuela”, lo llevó a formar otro movimiento: incluir a todos los pueblos en la ejecución de iniciativas folclóricas que llevaran la cultura autóctona a participar activamente en festivales cuya característica era su inmensa alegría y de representación de talentos musicales. Fueron además muy artesanales y de especial ingenio y creatividad, que se expresaban en carrozas alegóricas a su terruño, llevadas a cabo en infinidad de desfiles organizados para conmemorar las fiestas patronales de Carora y de sus propios pueblos aledaños, con ferias de auténtico sabor de pueblo, con una encomiable y autóctona cultura popular.

Pablo, Cécil y mi persona podemos dar fe de las extraordinarias jornadas de visitas a todas y cada una de estas ciudades y caseríos en compañía de Domingo para invitar y motivar la participación a los festivales, que inclusive nos representó cruces de ríos luego de lluvias torrenciales, de accidentes automovilísticos, de “peleas” de sano tenor por la competencia de los mejores protagonistas, pero que sin par terminaban en un sancocho extraordinario preparado por la mejor representante del sabor criollo de ese pueblo, como María Andara en Curarigua, por ejemplo. Todo se hacía por empeño de Domingo, de que su pueblo participara activamente en las celebraciones, y que no fuera solamente una inquietud del movimiento económico. Ambos necesarios: el ganado Carora, representando el esfuerzo de sus criadores; y las carrozas, la artesanía y el folclore, representando al pueblo; aunado además a los conciertos de la Casa de la Cultura en su formación permanente de jóvenes que ya hoy triunfan en escenarios mundiales.

Cuando Domingo es nombrado Gobernador (ya Juan miraba de reojo), se consolidaron muchas ideas que tenían que ver con la Casa de la Cultura. Proliferaron entonces los conciertos y muchas actividades culturales, acompañados de las famosas ferias ganaderas y de sus movimientos artesanales. Hasta Don Pío Alvarado casó por recomendación de Domingo con la Sra. Victoria, su estupenda mujer y compañera eterna. Encontraron expresión muy difundida Álvaro Álvarez y Valmore Nieves, como guitarristas ya formados anteriormente en este movimiento de la cultura caroreña. Recuerdo muy especialmente la leyenda de “El Diablo de Carora”, representada por artistas innatos y sin ninguna experiencia previa, pero que manifestaban estupendas facultades histriónicas, como por ejemplo nuestro querido Acacio Chacón en el papel de un monje franciscano que decía en un pasaje de la obra: “a ver quien vive”, provocando muchísima hilaridad con su vestimenta de monje, dada la reconocida jocosidad de quien hacía el personaje.

Para terminar estos breves comentarios sobre la Casa de la Cultura de Carora, no debemos olvidarnos que tanto Juan como Domingo trabajaban sacando muelas en el día, pero con un pie en otro lado y con ganas de irse a otro sitio, pues tenían montado ya muchas otras cosas, como ensayos, visitas a pueblos, entre otras actividades. A Domingo lo acompañaron su entrañable asistente María Belén y su mejor ejecutor de diligencias, “el ciervo de la boquita”, quienes le guardaban respeto y admiración por sobre todas las cosas; también las reinas del folclore Norma Pinto y Judith Pérez, además de Petra Pastora en Curarigua, entre muchas reinas coronadas iniciativa y energía que nos cansaban a todos, pero nunca al Dr. Perera, que dormía muy pocas horas (ni a Alí, acompañante y cuidador inseparable de Judith). Mentiría si no dijera que, a Pablo, Cecil y mi persona, las horas de sueño nos pasaban rápido, esperando las animosas veladas con tantas reinas en los distintos festivales o en “Santa Cruz”, casa de campo de Domingo y escenario de miles de reuniones y fiestas, eso sí, con preeminencia a las relativas a los festivales folclóricos organizados por su iniciativa.

Es bien importante mencionar, para poner de relieve lo relativo al método de organización, que se formaba un grupo “multidisciplinario” con el fin de organizar las fiestas populares, además de producir el programa que regiría para estos festivales del pueblo. De él formaban parte el periodista Numa Rojas, el propio Acacio, Octavio Riera, escribiente de sonrisa oculta, Don Pedro Betancourt el “pequeño Pedro”, Juan Franco, Armonio Hernández, además de Domingo, en ocasiones Juan Martínez, y el grupito de los tres muchachos mencionados de Pablo, Cécil y mi persona, además de Mario Herrera.

Este programa, no solo era detallado al máximo sobre las diversas actividades de actos públicos, tenidas culturales locales, tardes de toros coleados, nombramientos de reinas y fiestas a granel, además de palos ensebados, torneos de béisbol y bolas criollas, sino que la “mamadera de gallo” era motivo de espera ansiosa en la salida del programa. Se hacía método, y se cumplía a cabalidad, pero dentro de la más sana jovialidad y buen humor que nos caracteriza a los venezolanos, y que, por cierto, nadie logrará opacarla.

Caso 2.-El Sistema.

Dice Marshall en su disertación: “El Sistema no es un proyecto educativo musical. Es un proyecto de acción social desarrollado a través del vehículo de la música, para mejorar al individuo y producir el cambio social”.

Lo que comenzó con 11 aprendices de música en el año 1.975, hoy mueve cerca de 700.000 (2.015) jóvenes en esa actividad solo en Venezuela (en 2.020 ya pasan del millón). Lo que más llama la atención es que la gran mayoría son niños y jóvenes de extracción humilde, sin experiencia musical previa la mayoría; pero eso sí, con muchísimo entusiasmo, vocación y ganas. El movimiento lleva en sí mismo un compromiso de innovación y aprendizaje, accesibilidad a todos, aunque se crea que no hay talento musical, de comienzo muy joven, sin restricción de ningún tipo (en su alcance, hay orquestas de muchachos con sordera, o falta de visión, e inclusive de los privados de libertad de nuestras cárceles). Pero sobre todo hay una característica invaluable: la participación de la familia en todo el proyecto de sus hijos. Como una excelente ilustración del alcance de esta obra, es muy ilustrativo mencionar lo que tantas veces repitió Abreu refiriéndose a lo expresado por la Madre Teresa de Calcuta en varias oportunidades, decía: “lo más miserable, lo más trágico de la pobreza, no es la falta de pan o de techo, es el sentirse nadie, el no ser nadie, carecer de identificación, carecer de estima pública”. Hay innumerables testimonios y entrevistas donde tanto los padres como sus hijos ejecutantes de este movimiento dicen que sienten un infinito orgullo en participar de él. Se es alguien solo por esta actividad. Sus escenarios ejecutando piezas de altísima calidad musical clásica en todo el mundo, nos llena de orgullo a todos los venezolanos, y a todos los escenarios donde se han presentado. Los invito a presenciar por Internet estos conciertos en el mundo entero, y los reto a que no pueden esconder que se les pone la carne de gallina con cualquiera de ellos, y seguro soltarán una lágrima de pura alegría. Luego me cuentan si tenía o no razón.

Opinan los que saben de esto que Sir Simon Rattle, director de la Filarmónica de Berlín, antes mencionada como quizás la mejor del mundo; Claudio Abado, director Italiano muy famoso y lamentablemente fallecido recientemente; Zubin Metha, de los mejores renombrados directores nacido en Bombay, India; Daniel Barenboim, director argentino de fama mundial, y por cierto, primer ciudadano en el mundo con nacionalidad Israelí y Palestina, entre muchos otros talentos musicales- seguramente todos ellos los de más reconocimiento y “cotización” como líderes orquestales de la música clásica- todos los cuales opinan que Venezuela con esta iniciativa cambió el sentir por este tipo de movimiento en el mundo entero. Enfatizan como mayor legado la propuesta de cambio social que se ha estado gestando desde sus inicios, además de la alegría y especial energía que transmiten en todos y cada uno de los conciertos.

Ya hay orquestas en todo el planeta, como en Escocia, Corea y Japón, Bolivia, Suecia, Kenia, Colombia, Los Ángeles y muchos otros sitios en Europa, América, África y Oceanía. Todos con el énfasis en jóvenes de bajo estrato social. Les recomiendo de nuevo que vean y oigan en YOUTUBE unos conciertos de Dudamel y la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, en muy variados escenarios mundiales. Además, no se pierdan también el Coro de Manos Blancas en el festival de Salzburgo, en Austria. Pienso que no es común ver estas iniciativas. De eso se trata: de la excelencia como norte, y de producir el cambio necesario del ser humano a través de la cultura. Es, simplemente, lo que la revista Gramophone calificó como el segundo avance más importante de la música clásica del nuevo milenio, después de la invención del iPod.


La Orquesta Sinfónica de Juventudes Pedro León Torres, dirigidos por el maestro Felipe Izcaray, resultado del empirismo metodológico aplicado a la cultura.

Caso 3.-Un nuevo ser vivo: La Raza de Ganado Lechero Carora.

Comenzaron estos tesoneros, clasificando el ganado criollo que llamaban “amarillo de Quebrada Arriba”, un pueblo enmarcado en el Municipio Torres del Estado Lara. Maluquito el pobre, pero noble y aguantador, adaptado perfectamente al medio “agrio y sin jugo” de la zona, legado de la raza andaluza traída por los españoles. De apenas producción promedio de 5 a 6 litros de leche al día luego de su clasificación, se convertiría en una raza de alta producción lechera. Recientemente en una feria ganadera en Maturín, ciudad convertida en ganadería de esta raza, una vaca de las nuestras de la Hacienda Sicarigua de Mario José Oropeza, ganó el concurso de producción de leche en tres ordeños en un solo día con 42 litros (2.015). ¡Una pelusa!

Yo viví con mis primos la vida de mi tío Carlos Herrera Zubillaga, quien para ilustrarles sobre el amor que por su finca y sus vacas sentía, les ponía nombres a cada una de ellas. Pero lo admirable era que a pesar de que algunas veces duraba bastante tiempo sin visitar la finca, ya que andaba de feria en feria promocionando su ganado Carora, al llegar no se pelaba al nombrar a cada una de ellas. Como anécdota les comento que a una de sus vacas la llamaba “Zubillaga”, como era su segundo apellido. Al preguntarle el motivo decía: “porque es muy buena como son ellos”.


Carlos Herrera Zubillaga

Mario José Oropeza también tiene la singular característica de ser tesonero, porfiao y enamorado de sus vacas, por lo cual se parece mucho a mi tío Carlos, tan singular y de referencia en este quehacer del campo venezolano. Hasta su compañera y bella esposa se asemeja mucho a “la chiquindola”, mi tía (aclaro, sobrenombre de persona, no de vaca), incansable acompañante de su esposo en toda actividad relacionada con su empeñosa faena; por cierto, muy parecida a Teresita y Rosemary, las esposas de Juan Martínez y de Domingo Perera.

Insisto en que la cultura es lo que la gente vive, cultiva, cree, practica, norma, sueña, estudia, investiga, enseña, aprende y rige; y si además crea otro ser vivo y lo doma y adapta a sus necesidades, crea cultura. Y le sirve y alimenta, pa más ñapa.

Otras anécdotas curiosas y que dicen mucho del método utilizado, que existía de forma muy estructurada, se refieren por ejemplo una de ellas a comentario divulgado por Alberto Ramírez Avendaño, profesor emérito de la UCV, facultad de Veterinaria, y quien cursó postgrado en la prestigiosa Universidad de Wisconsin, USA, quien al visitar a Teodoro Herrera para conocer de cerca sus experiencias con el ganado Carora, se sorprende pues tratándose de un hombre sin estudios académicos, tenía entre sus libros de lectura el tomo más reciente sobre nutrición animal escrito por Frank Morrison, considerado como la biblia en ese tema, y que Alberto pronto estudiaría en Wisconsin. Cursaba el año 1.955.

Otro dato curioso, destacando la misma disciplina en el tesonero empeño de estas gentes, describe la compra que hiciese mi tío Teodoro Herrera a finales de los años 30, a un señor de nacionalidad suiza de nombre Jacob Straule, de dos toros y una vaca de raza Pardo Suiza, la madre raza del ganado Carora junto al nuestro criollo de Quebrada Arriba. Pacientemente esperó Toto varios años, debido al pequeño inconveniente del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Muchas críticas recibió mi tío por su inocente requerimiento a un comerciante poco conocido, pero para sorpresa y beneplácito de todos, al terminar la guerra, se aparece Straule con su pedido; y quien por cierto fue confinado en una isla mientras pasaba la cuarentena de rigor con sus animales (detalles conocidos por Alejandro Riera Zubillaga). No había por cierto nada firmado con anterioridad. Toto Herrera para no enredarse con el nombre del suizo lo bautizó como “Jaime”.


Teodoro Herrera Zubillaga

Igual que comento lo de Maturín, les invito a visitar la página de Asocrica, la agrupación que reúne a estas especiales personas, para que vean por donde van las cosas con este ganadito de Quebrada Arriba. Está en toda Venezuela, pero ya despunta en otros países como Colombia y Ecuador y ha enamorado a un italiano de nombre Franco Cerrutti, de la Universidad de Milán (l´Amore, de los italianos benditos), que ha encauzado las experiencias, al principio con solo las ideas de los atrevidos que mencionamos al comienzo de este escrito, pero ahora con método y técnica muy bien llevadas con calidad de casa de investigación: la progenie que permite “producir más y corregir defectos” de los hijos que deseamos en la prole que viene, métodos modernos de inseminación artificial o multiplicación de óvulos para ser implantados en vacas de menor calidad. Hoy lamentablemente nos enteramos que el Dr. Cerrutti falleció en abril de este año

¿Podemos concluir? Qué bromas, sí. Entonces, ¿qué tienen en común estos movimientos? El método y los valores que transmiten.

Veamos:

· La imagen. · El alcance. · La difusión.

Que llevan a:

· Focalizarlo en el cambio social. · Para la búsqueda de la excelencia

Nadie dudará que la imagen que transmiten los movimientos descritos es de similitud comparable (benchmarking, dicen en gerencia). Es primordial, y de cuidado con mano de seda, presentar una imagen impecable. Cuando te hablan de estos movimientos ya sabes que te están describiendo algo especial, sin fallas de ningún tipo, pues se hacen con esmero extremo, solo para presentarse. La imagen es crucial. Se analiza -inclusive los amigos periodistas lo saben, pero además lo comparten y escriben en consecuencia- que no cuesta nada reportar lo bueno, que si es impecable produce además orgullo.

Cuando llevas a lo sublime alguna idea, ella se propaga sola. La Casa de la Cultura de Carora y sus movimientos viven y vivirán por siempre. Se extenderán como la grama lo hace en un patio fértil y extenso, ávido de vida. La enseñanza a los que quedan es de naturaleza perenne. Habrá otros Domingos y Juanes que le echen pichón a todo lo que venga. Con o sin plata, más no faltos de ideas y entusiasmos.

El Sistema ya tiene vida propia. De hecho, se independiza y se crean ya movimientos mutantes, pero de igual valor y penetración. Dudamel dirige las orquestas de Los Ángeles en USA hasta el 2019 (ya renovado), de Gotemburgo en Suecia y es invitado permanente en los mejores conciertos en el mundo. En New York dirigió con la batuta de Leonard Bernstein, director fuera de serie y admirado mundialmente. Christian Vázquez, otro venezolano que dirige la Orquesta Sinfónica de Stavanger de Noruega, acaba de ser invitado por Zubin Metha a dirigir unos conciertos de la Orquesta Filarmónica de Israel. Carlos Izcaray, hijo de Felipe y Norma, de los nuestros, acaba de ser nombrado director por cuatro años de la Filarmónica de Alabama, en USA. Y no paren de contar por favor, pues hay ejecutantes en varias orquestas del mundo que sería largo mencionar en este espacio. Solo el gigante Felipe en su labor fuera de serie en Carora hoy día, es la prueba de lo que estoy exponiendo aquí.

Y mí ganado Carora. No hay feria en Venezuela que no tenga como protagonista a esta raza si se trata de productoras de leche. Pero ya hay incursiones en otros países que tienen otras razas de comparable calidad. Ponemos como alegatos de nuestras vacas que “comemos poco, llevamos el sol parejo, no nos enfermamos tanto de las patas, parimos sin problemas y como si fuera poco somos mansas”. ¡De nuevo, una pelusa! Ahora inclusive tenemos el pasaporte italiano y viajamos adonde se quiere. Y, además, con pedigrí demostrable en papel.


Ganado Carora. Su conversión en raza genuina, es vivo ejemplo de la cultura torrense.

Todos los movimientos que muestren lo que pregonan son de muy fácil difusión. Como hay muchos como yo que creemos en el impecable GOOGLE, basta que veamos estas ideas en pleno desarrollo. El movimiento cultural de orquestas, las ideas locales de casa nutricia de cultura, de promoción y difusión de actividades que además de ayudar a la población en su alimento, sean autóctonas y “trazables” a lo largo de generaciones, nos llevan todas ellas a ser optimistas y fortalecer nuestra vida en contraste a las cosas de nuestro cotidiano acontecer, sobre todo el político.

¿Y el método? Afirmo de nuevo que fue similar en los tres casos presentados. Para que estemos claros, veamos brevemente sus dictados.

· Se enfatiza el cambio social, y en especial su cohesión.

· Existe un liderazgo inspirador. Uno estratégico, otro implantador y otro ejecutor.

· Practican la rendición pública de sus éxitos en forma conjunta. Conciertos, ferias o festivales.

· Analizan y proponen nuevos métodos a sus interesados.

· Los veteranos enseñan a los nuevos con desinteresado encomio.

· Crean núcleos de desarrollo y les apoyan permanentemente.

· Actúan principalmente con inusitado entusiasmo y mucha alegría compartida.

· Su actividad no es un monopolio de élites. Es un derecho de todo interesado.

· Y por supuesto, enfocan su esfuerzo al cambio social con el ánimo de perfección y afán de excelencia, y claramente con resultados concretos.

Es decir, sus protagonistas están conscientes de la magnitud del reto en que se involucran. Y los espectadores, emulando a Barenboim: “el oyente que disfruta es aquel que se sabe colgar del primer sonido y vuela con él hasta el final”. Yo por lo menos, voy hasta el final con estas iniciativas.

Neybis Bracho presentará su libro «Vestigios del Trueno»

La pandemia no da respiro y los casos se aproximan a 46 millones en el mundo