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LOS PERGAMINOS DE MELQUIADES: LAS DISTANCIAS CAROREÑAS

ORLANDO ÁLVAREZ CRESPO.

Los antiguos griegos, los sabios, decían  que todos los pueblos tienen sus “ethos” y sus “phatos”; esto es algo como los valores y costumbres positivas (ética) y su opuesto, el pathos, los vicios, mañas y prácticas nada virtuosas. Ahora, no sé con precisión; en cual categoría incluir esa extraña, curiosa y excepcional manera de medir las distancias que tienen los caroreños.

         Es de imaginarse la molestia de un viejo maestro de Castellano,  preciosista, al escuchar la respuesta de algún caroreño al preguntársele, por ejemplo, que distancia que media entre Carora y la Cuarta Batea de Chico Franco. Pensemos por un momento en Doña Leoncia Castañeda que se esmeró en enseñar el uso correcto de los adverbios, al escuchar, por ejemplo, que entre Carora y determinado lugar de Carora “hoy diez cervezas” en lugar de decir: ”hay diez kilómetros” o quince minutos; esto es expresadas en unidades de medidas de tiempo o espacio. 

         Recientemente, el Dr. Fernando Alvarado Jiménez,ha ce ya latgo tiempo, tuvo la cortesía y la gentileza  de invitarnos a un evento campestre, cárnico y etílico en su hacienda de alta ganadería para celebrar el pago de una deuda millonaria que hizo con un ganadero de apellido Álvarez y la cual se estaba envejeciendo. Tal evento tuvo lugar en la acogedora zona de Los Quediches. Su finca “Don Regino”, de ganadería Carora,  está enclavada en La Cordera.

         Entre otras tantas cosas allí se habló de ganadería y del submundo que gira en torno a tal actividad, de sus personajes, de sus próceres civiles, de las invasiones, etc. Hablamos desde luego de las ubicaciones y distancias entre las fincas comentadas y la ciudad de Carora u otro punto. Alguien comentó que el ocurrente y escurridizo Miguel González Campos generalmente pide se le precise que cosa se mueve a mayor velocidad: “el que va fleteado, el que va mandao, el que va a millón, el que va como a alma que lleva el Diablo o el que va más que rápido que botellazo de puta”. Hoy dejo al lector para que compare… según su experiencia personal. Esto debe ser lo que  XX llamaba la racionalidad barroca.

          En el evento que tengo referido estuvieron departiendo coños arrechos y protagonistas y gente que pega corriente. Estuvo presente el generoso Ingeniero Agrónomo Carlos Pérez, quien refirió que él se echaba    dos horas y media de Carora a Los Quediches. ¡Diablo! fue la exclamación general al esto escucharse. La respuesta de Pérez dio pie al tema de las “distancias caroreñas”.

    Se refirió de la respuesta que da el Veterinario Chulalo Gutiérrez al “precisar” la distancia existente entre su “Caracaro” y El Mara/San Agustín.  Este cronista una vez le preguntó “Chulalo, ¿cuánto tiempo hay de El Mara a tu hacienda?”    “En verano –respondió Gutiérrez- tres cajas y si llueve cuatro”.  Desde luego, la mitad las consume el copiloto, según opinión de su cuñado.

         Cuando Michùs Montes de Oca le pedía a Che Álvarez lo llevara a Barquisimeto después  de las diez de la mañana; si éste se negara alegando que “era muy mala hora para viajar y Barquisimeto estaba muy lejos para la hora de salida…”, a lo cual Montes de Oca ripostaba  “Che, ¡qué lejos va a estar Barquisimeto… a media caja de manzana”; en lo que se pela una ñema…

         El Dr. Omar González (QEPD), el de los Chichices,  cuando era pobre poseía un Renault 12 bastante usaón. Sus amigos “mamadores de gallo”, de su misma saga,  cierta vez le preguntaron “Omar ¿y cuánto echas tú de Carora a Valencia?” y el extrovertido abogado asentó: “dos litros de aceite”.  El mismo González, en la oportunidad en que fue Contralor Municipal descubrió que Carora estaba a catorce rancheras de Barquisimeto… y era que en su despacho trabajaban dos muy buenos músicos… Una manera muy alegre y divertida de recorrer y medir distancias.

      El Dr. Domingo Alberto Montes de Oca, recientemente fallecido, cuando era opositor a todos los niveles de gobierno y había gasolina, descubrió que el “tiempo” que se tarda da Carora a la población de Curarigua es equivalente a “una botella de ron Pampero”… y lo más curioso y “exacto”  de todo es que tal “medida” estaba certificada por el polémico concejal Jorge Alonso Almarza, (Q.E.P.D) experto en medir “distancias locales etílicas”.

         Más “etérea” era aún la unidad de mediad que empleaba nuestro amigo Williams Oropeza, hoy tributario de la tierra, para medir las distancias entre Carora y algunas poblaciones torrenses. Tenía precisado, por ejemplo, que de Carora a Burere había cuatro cigarros y de Carora a San Pedro media caja de cigarros Belmont (sin coleros).

         Muchos caroreños, sobre todo los que conducen rústicos viejos suelen medir la distancia de sus desplazamientos frecuentes no por tiempo ni por kilometraje sino por porciones de tanques de gasolina.

         A los amigos del Toro, aún nos falta por “medir” la distancia existente entre Carora (El Mara) y la hacienda “La Encantada” en la región de Jirajara, propiedad del Dr. Rafael Martínez Rivero. Agustín Alvarado estimaba  debería haber una caja por persona. Pero el dueño está esperando que pase algo… que caiga Maduro  o que aparezca el Unicornio Azul…

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