en , ,

Los Pergaminos de Melquiades: La Locura en Carora

Orlando Álvarez Crespo
La Locura en Carora, a diferencia de otros lugares, es algo especial; y no tanto por su cantidad (nos supera Punto Fijo) sino por la calidad de sus orates y por la forma como aquí es asumida. La locura en esta ciudad levítica y salamanquina tiene tradición y abolengo. En la obra genealógica del Dr. Ambrosio Perera se cunata una media docena de locos egregios como José que disfrutaba Álvarez ver y sentir la llegada y el retiro de la mar bravía, y la goda que se creía un grano de maíz. Si nos comparamos con Barquisimeto pronto descubrimos que los guaros son unos locos sin talento y que el más destacado sea quizás aquel que porta un cartelón los enfermos mentales somos maltratados en el Psiquiátrico. En cambio e nuestra ciudad, en el inventario de la locura tenemos a Arévalo Pérez campeón en Ajedrez en más de una ocasión, a Tabito Crespo invito en todos los campeonato de Dominó en el Torrellas; y hasta un orate que habla tres idiomas. Gabino Leal, célebre por sacar de raíz el portón del manicomio, era un aventajado mecánico automotriz. Claudio El Tumba Ranchos, adeco y anticomunista, fue maestro pirotécnico que enseñó su arte a muchos caroreños. Hay quienes sostienen que el circunspecto y desconfiado de Lido había profesor de matemática y sabía la fórmula del Kerosén; y por los años 70 tuvimos uno que había sido trapecista del Circo Razzore. Los más antiguos recuerdan a la Niña Chita quien había estado en la primera Internacional de la Ciencia, en Chicago. Tenía dos amores virtuales (y no tenía Wifi): un cura, Director de la Radio Yutatenza de Colombia y un piloto de apellido Uzcátegui. En los años 70 hubo un loco que se creía (mucho antes de Chávez) que se creía El Libertador., na pendejá.


Por supuesto, hay que advertirlo de entrada, abordar el tema de la locura en Carora demanda varias entregas periodísticas en virtud de la tela que hay que cortarAquí trataremos de hacer una apretada síntesis. Aquí en cada familia hay por lo menos un loco, o al menos está haciendo el curso. El actual Gobierno está facilitando la cuestión. Los más viejos recuerdan aún el curioso aviso preventivo de algunas casonas coloniales: Cuidado, Loco bravo. Célebres por su locura sin os Álvarez de allá abajo; al decir de G. Morón son locos por triple banda. De esa misma familia descienda María Álvarez Caicedo, la primera actriz mexicana del cine parlante.
Los caroreñso de las primeras tres décadas del siglo XX fueron atemorizados por el alcurnioso Aníbal Zubillaga, El Guinche, siempre armado con su fonda y no pelaba. En cierta medida fue el primero en cobrar peaje en Carora: requería para dar paso para Aregue bien fuera papelón, chimó o cucas. En más de una ocasión dejó loco al propio Dr. Ricardo Álvarez, Padre de la Psiquiatría en Venezuela. La erótica y libidinosa Espíritu Malo solía recorrer las calles de barrio Nuevo anunciando voy cholita pal río De esta misma toñada es la Chica Chagua, altanera e insolente. Vale Ñeme se inventó una estrategia para hacerse pasar por hombre pendejo y bruto y de ninguna de estas cosas no tenían no una pizca: yo agarro este mediecito porque es más chiquito y más bonito. El aséptico Manuelito Castañeda no tocaba las monedas para no ser infectado por los microbios alojados en ellas. Hasta los años 40 estuvo activo Piñangote, el Caronte caroreño, vendedor simultaneo de insolencias, malas palabras y Padres Nuestros. Los hoy septuagenarios recuerdan con nostalgia los carrerones, coscorrones y sustos propinados por los locos de sus tiempos infantiles. De estos tiempos data la presencia de Chimoito, de extraordinaria memoria. No olvidaba las caras de los tripones que le perturbaban su calma etérea.
A partir de los años 50, los caroreños disfrutaron de la presencia de locos extraordinarios como Yoyo cuya madre parió un tractor y según algunos enloqueció de tanto leer el Apocalipsis de San Juan. Muy conocido, no tanto por beber sangre de toro, sino por su terrible amenaza fue Pablo Escobar, apodado Cua, antiguo trabajador del Matadero Municipal. Extraordinario, sin dudas, fue Francisco González, alias Chico El Caldo e carota: hizo arte Naiff antes de Rosseau, comunicacionalmente globalizó a los pobres de Carora con su Expreso de los Mundos y fundó además la primera Chivera automotriz de la ciudad con el sugerente nombre El Cementerio de los Elefantes.
El Matacán era una especie de Baygon humano, había sido militar torturador de la policía pre-democrática. Se llamaba XXX Catarí. Taco Gallardo quien enloqueció al quedar viudo, socio en desventaja de C.A. Pérez, solía anotar las placas de todos de sus vehículos que andaban circulando por las calles.


Extraordinarios sin dudas son los locos de Carora Hasta militancia política-partidista asumen. El Tumba Ranchos, adeco, era un acérrimo anticomunista; Douglas El Tres Millones, comunista ortodoxo y actualmente hay un inscrito el PSUV con carnet, carnet de la Patrio, Biopago, bonos y demás etcéteras oficiales, y vota y todo
Los sesentones de hoy recuerdan las eternas lamentaciones de Víctor Rojas, quien murió en el Asilo de Anciano vociferando ay Requena me tiene la plata, dame la plata Requena Nancho Oropeza era un orate científico. Intentó enviar una perra a la Luna cuando se enterró de la hazaña del Neil Astrong. También recuerda al Cuca Tiesa o Palo de Agua del Torrellas quine lanzaba una piedra de 300 grs. a una velocidad de 113 kms. por hora. A Chichicola, gran lanzador de piedras, se le debe recordar como el primer delivery de Carora cuando prestaba sus servicios en el Mágico. Omar El Tío acuñó una lapidaria frase que ha calado entre los caroreños contemporáneos para referirse al inexorable hecho de la muerte: al que le toca, le toca!


La Chicharito (mamadora de gallo e insolente como ella sola) y La Payasa en su juventud fueron las amantes predilectas de los camioneros que hacían para en la recién inaugurada Estación de Servicio El Mara allá por los años 60. Merodeando las calles del Centro se le recuerda al Tigre, pinto psicodélico, alarife, como Escipión El Africano, tenía un alto sentido del honor; enfurecía cuando le gritaban Tigre, ladrón de gallinas. Le ofendía esto último; no lo del felino. Yo no soy ladrón de gallinas, ni de un coño de la madre dijo cierta vez a un amigo nuestro. Marbella la Chus es mío, la loca de los ricos, enfurecía en grados extremos cuando una muchacha le gritaba Marbella Chus es mío. El Pompo asumió el rol del control de tránsito terrestre de la ciudadestaba dotado de uniforme y todos los coroticos del caso
Por el Trasandino actualmente merodean varios orates El de ropa plástica se alimenta de placentas humanas en el HPO. La S, violento, educado y delicado, lo he visto cargando un libro extraordinario: Jesús vivió y murió en Cachemira”, 1972, de Andreas Faber Kaisser que solo muy pocos doctores hemos leído en Carora. El célebre Neno que padece de macrosomia genital como Fernando VII fue chef en un prestigioso restaurant en Las Mercedes, en Caracas. Ha servido para patentar un ya famoso tipo de pan canilla. Ya un tanto golpeada por la crisis del efectivo, a María La Bolivita, me han dicho le están gestionando un Punto de Venta con UBIPAGOS.
Ah y cómo omitir los aprendices, siempre aplazados, de locos Encabeza la lista Víctor Martín Camacho, Tarcisio, El portero del Hospital, Sulpicio Álvarez, Juan Corbo, entre otros… No es fácil ser loco cuando no se tiene pedigrí.
Debo terminar con una reflexión lúdica que hacía en bueno del Negro Oropeza quien sostenía que no habían inventado un juguete más divertido que meterse con un loco que carreree .

Jóvenes músicos de Portuguesa y Lara conmemoran los 46 años de El Sistema

Droga en el asiento trasero