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Los Pergaminos de Melquíades: Ropa para la calor

Orlando Álvarez Crespo.

                                                In memoriam de Héctor Ávila, (1945 -2019)

   Debemos empezar advirtiendo que el título de este artículo no contiene error. El artículo “la”, femenino, obedece a que en Carora; Calor, sinónimo de arrecho (a) es femenino. Y en época de Semana Santa los caroreños se visten de ropa corta.

    Venezuela como todo país enajenado culturalmente ha asumido como propio la vestimenta de los países del Atlántico Norte. Nos vestimos más obedeciendo patrones culturales “heredados” que por una razón de versatilidad,  comodidad o salud.  Vestirse con ropa propia de climas cálidos  es incluso una cosa nueva.  Pero será por obra misma de la presencia del elemento  extranjero que adoptamos el uso de ropa adecuada a nuestro trópico.

    En Venezuela, la historiografía se ha limitado a narrar  la épica de los próceres de la Independencia y  movimientos políticos posteriores y buscar paralelismos inexistentes entres los próceres  y los político  en boga posteriormente. La Historia Social, tal como la concibe la Escuela francesa de los Annales,  es apenas ahora que está dando sus aportes por construir una historia más allá del héroe y del acontecimiento. Pero lo que está en mayor desventaja es quizás el estudio de la cotidianidad nacional. El gran historiador J. Le Goff ha tenido muy poco seguidores en este particular.

    En Carora, donde  nace casi silvestre la pasión  por el pasado, tenemos  suerte  a la hora de estudiar algunos elementos de la cotidianidad moderna. Tenemos información  precisa y fresca de la llegada, por ejemplo, de los primeros artefactos de la modernidad, dígase teléfono, vehículo automotor, televisor, entre otros. Ah; y de la ropa…

   Así sabemos entonces que la persona que dio a conocer el uso de las pantaletas (en realidad para las “ricas”) en nuestra ciudad fue el Dr. Rafael Tobías Marquiz Herrera, luego de su estadía en New York. Antes de ello las caroreñas hacían sus pantaletas con tela de liencillo que venía en las bolsas de harina de trigo las cuales  se compraban en casa de las hermanas Zubillaga.

   Es de advertir que en nuestra ciudad, como en toda Venezuela, el uso de ropa corta era mal visto, algo pecaminoso, pues con esos picones se abría la puerta al Diablo como lo dijo una vez el obispo Mariano Martí. Usar ropa corta para los caroreños  “no eran cosas de hombres” era un excepción que solo se le permitía a los payasos y maromeros de los pocos circos que llegaban a Carora. El uso de pantalones cortos fueran de la alcoba familiar era sencillamente impensable o una vulgaridad para los conservadores de la primera mitad  del siglo XX o más atrás. Unos shores debieron asimilarse a los tradicionales  calzoncillos.

   Hay quienes afirman que los primeros Blue Jeans usados en Carora loa trajeron los hijos de Don Carmelo Atencio, ganadero y fundador de El Mara; su madre era norteamericana. Hay quienes afirman que fue a mediados de 1952 que los caroreños promedios conocieron los versátiles Blue Jeans cuando el maestro Miguel Ángel Ávila, conocido popularmente como el Negro Ávila,  trajo media docena de Brangler y Lee de Cúcuta. El Negro, como todo Ávila, echón y fullero, gozaba una bola echando pintas con sus jeans caminando por el centro de la ciudad. Los jóvenes de entonces habían visto  los Blue jeans calzados en la figura de Elvys Presley.  Cuando sus amigos se enteraron de la novedad que El Negro  había traído   de Colombia quedaron abobados como su hubiesen tenido un contacto cercano con seres extraterrestres. Los mismo que vestía y calzaba el Rey del Rock… “Hoy – decía Héctor Ávila, (Q.E.P.D) –   los Blue jeans están muy puteados… Hasta Tulio Martínez tiene como  cuatro docenas de Lewi y pa máas verga como que son originales”. 

   Según el cronista de Barrio Nuevo, Gerardo Querales (QEPD) quien era muy acucioso, la primera mujer en usar shores fue una hija de El Negro Tino Carrasco cuando tenía algunos 15 años de edad por los años cincuenta.

   Algunos septuagenarios nos han afirmado que el primer caroreño en usar shores fue Ramón Camacho, el negro que tenía una curiosa bodega en la calle Camacaro esquina carrera Carabobo. No sabemos el origen de tan “curiosa” prenda en su caso, pero es posible que haya  sido la necesidad (no económica, desde luego), la versatilidad y la “frescura”.

   El uso de las bermudas en Carora, esa prenda de vestir entre pantalón y short,  se difundió con la llegada a nuestra ciudad de Luís Tiant, un pichert cubano, de 24 años, que lo había importado Cardenales de Lara, allá por el año de 1964.  Los muchachos de entonces, ahora sesentones,  recuerdan al popular lanzador paseando por las inmediaciones de la plaza Torres con sus coloridas bermudas, sus gruesos bigotes tipo candado y su aromático habano.

      Quizás el primer caroreño el “lucir” unas bermudas fue Gustavo Chaviel. Quien a la sazón  era recoge-bates de Cardenales de Lara y de seguro Tiant les obsequió unas. En su primer momento el uso de las bermudas debió parecer un tanto impúdico para los caroreños adultos acostumbrados a la formalidad del vestir.

    Un año más tarde, los caroreños  vieron  a otro pelotero, importado del Cardenales de Lara;  usando también bermudas.  En los pocos sitios de esparcimiento que a comienzos de los años sesenta tenía Carora era frecuente toparse con left fielder panameño Iván Murrel; apodado El Colt 45 de Houston.  Con ello los caroreños de entonces pudieron inferir que las bermudas era una prenda de  vestir de uso común en los Estados Unidos. Los muchachos de entonces recuerdan con nostalgia y orgullo a estos dos peloteros que llegaron a las Grandes Ligas teniendo una actuación destacada.

      La Minifalda llegó a Venezuela en  abril 15 de 1967. La vedette de la nueva película de Espartaco Santoni, Maritza Agusti, se bajó de un  Cadillac Imperial frente al edificio central del aeropuerto de Maiquetía y eso movilizó a toda la policía del Aeropuerto. Pronto su uso se propagó por  casi todo el país. Las primeras minifaldas en Carora las lució Celina María Oropeza Lameda (Q.E.P.D). Los viejos caroreños aún recuerdan a esta mujer caminando por las calles luciendo una de esas prendas que inventó Mary Quan y que era la imagen británica de libertad… Un par  de años más tarde, recuerdo en el colegio Fe y Alegría el uso de minifalda era motivo de expulsión del colegio  por parte de la Hermana María Curiel. Fue su gran dolor de cabeza “que esas triponas anduvieran enseñando todo…”

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