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A Viva Voz

PREGONADAS 15/12/2020

JULITO AL MALQUERIDO

“Soy malquerido por la mujer que yo más quiero. Y esa mujer vive conmigo queriendo a otro. He mantenido cuerpo y alma en un infierno, Soy malquerido, pero dejarla por dios no puedo…”.

Esta estrofa del “Malquerido” que popularizó Felipe Pirela, calzan como anillo al dedo a lo que debe estar sintiendo Julito Chávez en estos momentos, luego de conocerse la impopularidad que arrastra pese a haber “ganado” la contienda fraudulenta del pasado 6-D. En esa devastadora antipatía que ahora exhibe, arrastró a su único y fiel aliado: el inefable Édgar Carrasco.

Por analogía, esa “mujer” a quien dice Julito querer tanto, no es otra que el Psuv de Torres, que aparenta vivir con él, pero en realidad quiere a otro. Se lo demostró fehacientemente después del 6-D en dos actos significativos. El primero de ellos durante la “celebración” del “triunfo” electoral contra los alacranes celebrado en la Plaza Lara, al cual si acaso asistieron no menos de 30 personas. El otro, cuando correspondió la entrega de credenciales, donde ni Édgar Carrasco estuvo presente.
Julito acusó castigo en ambos “desprecios”. El día de la “celebración”, hizo un paso rasante por la Plaza Lara. Tras percatarse de la escasísima asistencia, ni siquiera bajó el vidrio y raudo tomó la vía hacia la Centroccidental. Dicen alguno que difícilmente se le vuelva a ver la cara por estos lares, quizás cuando intenté nuevamente imponer a su inútil adlátere Édgar Carrasco.

Pero… ¿Quién es ese al que el Psuv quiere tanto, aun cuando “vive” con Julito”? Según me informa la misma gente del partido rojo, porque no habría otra forma de conocer semejante “adulterio”, que ese “otro” es el diputado regional Ramón Suárez, hartamente conocido por ser la persona que le viene serruchando la silla a Édgar Carrasco.

Los “cachos” están a la vista. Una inmensa mayoría de cuadros medios y dirigencia política local del Psuv, tiene de perfil en sus teléfonos “inteligentes”, la foto de Ramón Suárez. Me cuentan la misma gente roja rojita, que es una manera “subliminal” de identificarse con quien consideran el verdadero líder.

Suárez, echo el pendejo, se ha ido posicionando de todos los espacios políticos del chavomadurismo, desde que despacha en la sede del Psuv. Hábilmente deja que Carrasco cargue con todas las vergüenzas que implica el detestable régimen madurista a todos los niveles, mientras él maneja complacientemente todas las dádivas con las cuales el desgobierno acomete para ejercer un control social sobre los ciudadanos.

¿Qué nos depara el 2021? Según considero, un callejón sin salida. Sin embargo, creo que habrá negociaciones. Dentro de la oposición, hay dos posiciones encontradas:

1.- Quienes no confían en el diálogo, pero tampoco promueven la lucha armada; por consiguiente, asumen que otros, por nosotros, son los que tienen que poner el pecho para salir del régimen.

2.- La mayoría que se expresó el 12-D, que ordenó al gobierno interino ejercer todos los mecanismos a su alcance para que cese la usurpación. Las negociaciones es una de ellas. Las sanciones existen para lograr un diálogo equilibrado: ellos con las armas de la FAN y el control hegemónico de las instituciones, y nosotros con el apoyo y reconocimiento internacional. En las anteriores conversaciones no se contaba con ese “equilibrio”.

Para que esa salida de la crisis se concrete es necesarios permanecer unidos, porque cuando la geopolítica sea lo que prevalezca en esas nuevas negociaciones, unidos debe encontrarnos ante el mundo, cuando se ventile una transición que permita unas elecciones justas y creíbles. Aunque muchos se manifiesten incrédulos y desesperanzados, a nivel diplomático y en el plano geopolítico, estamos ganando la pelea.

Por la misma geopolítica no veo viable la propuesta de María Corina, y la de Capriles la descarto por entreguista. Si al menos la señora Machado pusiera en práctica su discurso, y por lo menos creara una célula guerrillera en el Country Club, se podría entender que lo de ella no es sólo retórica. Ella no puede salir del país, pero bien pudiera enviar a uno de los suyos a los foros internacionales a “vender” su Operación de Paz y Estabilización en Venezuela (OPE)

Para aquello que solo piensan en intervención de cualquier tipo, bueno es recordar una entrevista de Gustavo Tarre Briceño. En ella señalaba que de mil maneras se ha solicitado una intervención en Venezuela de la OEA, bien invocando la carta Democrática o el Tiar, pedidos que hasta ahora han resultado infructuosos.

Quiere decir, que el mandado que solicita María Corina está hecho, pero no hay nadie que lo ejecute. Es por esa razón que tenemos que bailar al son que toquen nuestros aliados internacionales. Trump nunca se planteó una intervención seriamente. Su trama discursiva, especie de “guerra” de micrófono, al menos contribuyó a asustar de alguna manera al régimen.

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